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Lavarse el cabello... Mejores prácticas

Lavarse el cabello es un gesto mundano que solemos hacer de forma mecánica. Agua, champú, espuma y aclarado. ¡Y ya está!

Este gesto, que ya es habitual y puede convertirse rápidamente en un gran "día de lavado" para el cabello, es sin embargo un paso clave para el bienestar del cuero cabelludo y del cabello.

¡Así que no lo pase por alto!

¿Por qué lavarse el cabello?

Aunque es una práctica habitual, puede ser interesante saber qué hace exactamente.

Las glándulas sebáceas del cuero cabelludo producen sebo. Junto con el agua y el sudor, este sebo es el componente esencial del film hidrolipídico (FHL).

Su finalidad es envolver la superficie del cuero cabelludo para protegerlo, impidiendo la penetración de sustancias externas y regulando la humedad. También mantiene el cabello suave y sedoso. Por lo tanto, es esencial para la salud y la belleza del cabello.

Pero cuando se deposita en exceso, el cabello parece apelmazado y pierde su brillo y ligereza. Como si estuviera pegado, asfixiado.

El exceso de sebo también tiene efectos perjudiciales para el cuero cabelludo. Favorece la proliferación de la flora saprofita lipofílica (formada por bacterias y levaduras amantes de los lípidos). Esta flora es irritante y puede fragilizar el cuero cabelludo.

Por lo tanto, hay que eliminar regularmente el sebo del cuero cabelludo y liberar el cabello de suciedad.

Cómo lavarse el cabello correctamente

Es habitual escuchar a las abuelas decir a sus nietos que vayan a "lavarse la cabeza". ¡No hablan del cabello, sino de la cabeza!

¿Tienen razón?

¡Pues sí!

De hecho, el primer error que cometemos es pensar que es el cabello el que hay que lavar. Pero no es el cabello lo que hay que lavar... ¡es el cuero cabelludo!

¿Por qué lavarse el cuero cabelludo?

Lo que hace que el cabello esté graso y con un aspecto sucio es el sebo que sale del cuero cabelludo. Por lo tanto, es necesario limpiarlo para que el cabello pueda respirar.

También es importante eliminar este sebo del cuero cabelludo porque, como hemos visto, un exceso del mismo puede provocar irritaciones.

Masajear el cuero cabelludo

El segundo error es pensar que hay que lavarse el cabello, como dice la expresión. En realidad, no es el cabello lo que hay que lavar... ¡es el cuero cabelludo!

Y restregar está fuera de lugar. Hay que masajearlo.

Este es el proceso a seguir.

Lo ideal es empezar por cepillar el cabello, sobre todo si es largo, para cerrar las cutículas, eliminar la suciedad y eliminar el cabello muerto.

A continuación, mójese el cabello. A continuación, aplique el champú con las yemas de los dedos directamente sobre el cuero cabelludo.

A continuación, aplique el producto con un masaje en el cuero cabelludo, sin frotar.

En el caso de los champús que estimulan la microcirculación, como los champús con bioesferas, la técnica de automasaje debe iniciarse en la nuca y subir hasta la zona delantera con movimientos concéntricos.

Aclarar y, si se recomienda, repetir y dejar actuar de 2 a 5 minutos.

A continuación, aclare el cuero cabelludo. La espuma formada durante el masaje se extenderá entonces sobre la fibra capilar, lo que limpiará el cabello.

Masajear el cuero cabelludo aflojará el sebo. Pero en el cabello, el sebo simplemente está depositado. Por eso, esta base limpiadora es suficiente para que la suciedad se deslice por el cabello junto con el agua.

Realmente nunca hay que frotar el cabello. Puede sensibilizar el cabello, especialmente si está seco.

A continuación, cuando llegue el momento de secar el cabello, debe tener cuidado de no utilizar un secador demasiado caliente y de no dirigirlo hacia el cuero cabelludo.

¿Con qué frecuencia lavarse el cabello?

En primer lugar, es importante adaptar el champú al cuero cabelludo, que en la mayoría de los casos es graso. El champú debe contener ingredientes activos diseñados para satisfacer las necesidades específicas del cuero cabelludo.

En cuanto a la frecuencia, se recomienda lavar con champú de 2 a 4 veces a la semana.

Sin embargo, si siente el deseo o la necesidad de lavarse el cabello más a menudo, en contra de la creencia popular, puede hacerlo sin problema. En este caso, debe alternar los champús de tratamiento con champús de uso frecuente o champús en seco.

Algunas ideas erróneas sobre el lavado del cabello

He aquí algunas ideas erróneas sobre el lavado del cabello...

"Hay que cambiar de champú a menudo para que el cuero cabelludo no se acostumbre. "

¡Falso! ¡Cuando un champú le vaya bien, siga con él! Sin embargo, el cuero cabelludo puede tener diferentes necesidades según la estación del año y el entorno en el que se viva.

"No hay que lavarse el cabello más de 1 o 2 veces a la semana."

¡Falso! Si surge la necesidad o el deseo, puede utilizar un champú de uso frecuente o un champú en seco entre medias. A diferencia del champú de tratamiento, que requiere 2 aplicaciones, el champú de uso frecuente puede aplicarse una sola vez.

En conclusión, está claro que un cabello sano es un cabello fuerte y bonito.

Cuanto más se cuide el cabello, cuanto más se cepille, cuanto más se nutra con tratamientos adecuados, cuanto menos se fragilice con el champú... más sano estará.

Por lo tanto, será más resistente a todas las técnicas de coloración, rizado o alisado a las que pueda verse sometido. ¡Pero con moderación!

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